La nueva Guía Litúrgica-Pastoral 2025-2026 de la Orden de los Mínimos nos ha traído la sorpresa de un nuevo Calendario Litúrgico aprobado por el Dicasterio para el Culto Divino el 1 de noviembre de 2025. Por supuesto, en el Dicasterio es probable que se hayan limitado a recoger con pocas o ningunas modificaciones lo propuesto por la Comisión Litúrgica de la Orden. Los cambios son suficientemente significativos.
Empecemos por los que atañen al patronazgo de los terciarios mínimos. Queda establecido San Francisco de Sales como Patrón principal de la Tercera Orden, por lo que se celebrará como fiesta, en tanto que Santa Juana de Valois queda relegada a simple Patrona secundaria; como segundona, su celebración queda en simple memoria. No pasa nada. No sé si en la Comisión Litúrgica había alguna terciaria, pero está claro que no había ninguna feminista. Históricamente hay que reconocer que sobre San Francisco de Sales hay cierta constancia de su adscripción como terciario en tanto que de Santa Juana la pertenencia se situaba en el campo falible de la suposición. Es curioso que se aduzca como justificación para este cambio la disposición De Patronis Constituendis, porque, si no me equivoco, es una norma de 1973 (de los tiempos de Tabera-Bugnini), lo que equivale a decir que la Orden, con la anuencia del Dicasterio, la ha estado contraviniendo durante 52 años.
De otro terciarios históricamente dudosos en su condición mínima como San Juan de Dios y San Vicente de Paúl se conserva la memoria obligatoria, aunque al estar incluidos, independientemente de tal condición, en el Calendario Romano, para el caso viene a ser lo mismo.
Todos los beatos se celebran como memoria facultativa, así que en el futuro, algunas tan recientes como las mártires mínimas de Barcelona beatificadas hace 12 años o alguna como la del Beato Gaspar de Bono después de casi dos siglos y medio de veneración, sus respectivas celebraciones dependerán ahora en nuestras Comunidades de la particular devoción del Superior. En un alarde de coherencia, no se les ha ocurrido otra cosa que decorar la tapa del Calendario con una pintura que representa al desde ahora facultativo Beato Carlos Hurtrel.
Pero el cambio más significativo es el haber establecido como Patrona de la Orden a la Virgen del Milagro, mandando a San Miguel Arcángel al trastero de los segundones. Resumiendo, que nuestro arcángel patrón con veneración inmemorial y Patrón oficial desde 1670, se ve substituido, tal vez porque no peleaba suficientemente por nosotros, por una advocación mariana de 1842. Esto es desprecio por la historia y centralismo romano. Y si alguien osa discutir estas determinaciones seguramente aprovecharemos para tacharle de poco mariano. O de demasiado progre, por acusar a la reverenda Comisión Litúrgica de machismo y centralismo. Pues nada, que a uno de pronto le ha dado por la sinodalidad bien entendida...

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