miércoles, 4 de febrero de 2026

Entonces se entabló una batalla en el cielo...

 


La nueva Guía Litúrgica-Pastoral 2025-2026 de la Orden de los Mínimos nos ha traído la sorpresa de un nuevo Calendario Litúrgico aprobado por el Dicasterio para el Culto Divino el 1 de noviembre de 2025. Por supuesto, en el Dicasterio es probable que se hayan limitado a recoger con pocas o ningunas modificaciones lo propuesto por la Comisión Litúrgica de la Orden. Los cambios son suficientemente significativos.

Empecemos por los que atañen al patronazgo de los terciarios mínimos. Queda establecido San Francisco de Sales como Patrón principal de la Tercera Orden, por lo que se celebrará como fiesta, en tanto que Santa Juana de Valois queda relegada a simple Patrona secundaria; como segundona, su celebración queda en simple memoria. No pasa nada. No sé si en la Comisión Litúrgica había alguna terciaria, pero está claro que no había ninguna feminista. Históricamente hay que reconocer que sobre San Francisco de Sales hay cierta constancia de su adscripción como terciario en tanto que de Santa Juana la pertenencia se situaba en el campo falible de la suposición.  Es curioso que se aduzca como justificación para este cambio la disposición De Patronis Constituendis, porque, si no me equivoco, es una norma de 1973 (de los tiempos de Tabera-Bugnini), lo que equivale a decir que la Orden, con la anuencia del Dicasterio, la ha estado contraviniendo durante 52 años. 

De otro terciarios históricamente dudosos en su condición mínima como San Juan de Dios y San Vicente de Paúl se conserva la memoria obligatoria, aunque al estar incluidos, independientemente de tal condición, en el Calendario Romano, para el caso viene a ser lo mismo.

Todos los beatos se celebran como memoria facultativa, así que en el futuro, algunas tan recientes como las mártires mínimas de Barcelona beatificadas hace 12 años  o alguna como la del Beato Gaspar de Bono después de casi dos siglos y medio de veneración, sus respectivas celebraciones dependerán ahora en nuestras Comunidades de la particular devoción del Superior. En un alarde de coherencia, no se les ha ocurrido otra cosa que decorar la tapa del Calendario con una pintura que representa al desde ahora facultativo Beato Carlos Hurtrel.

Pero el cambio más significativo es el haber establecido como Patrona de la Orden a la Virgen del Milagro, mandando a San Miguel Arcángel al trastero de los segundones. Resumiendo, que nuestro arcángel patrón con veneración inmemorial y Patrón oficial desde 1670, se ve substituido, tal vez porque no peleaba suficientemente por nosotros, por una advocación mariana de 1842. Esto es desprecio por la historia y centralismo romano. Y si alguien osa discutir estas determinaciones seguramente aprovecharemos para tacharle de poco mariano. O de demasiado progre, por acusar a la reverenda Comisión Litúrgica de machismo y centralismo. Pues nada, que a uno de pronto le ha dado por la sinodalidad bien entendida...


miércoles, 28 de enero de 2026

La motivación material vocacional (echando cuentas)

 


Todavía mi padre era de los que pensaban que la vida religiosa era para los inútiles que no servían para otra cosa. Sólo la experiencia familiarmente cercana le hizo cambiar de opinión. Pero es verdad que hubo un tiempo en que la vida religiosa era una manera de “ganarse” la vida. Esto se daba especialmente en los ambientes rurales y en las vocaciones de hermanos oblatos, gente con mentalidad práctica aunque con dificultades para los estudios reglados. ¿Puede la motivación material ser un impulso, siquiera inicial, de las vocaciones? Tal vez, no lo sé. Hace años, en los tiempos del reclutamiento, los seminarios menores o las escuelas apostólicas como se llamaban en los Mínimos ofrecían la oportunidad de una formación asequible para miembros de familias poco pudientes. De hecho, en la Orden Mínima en España todavía el 75% de los miembros proceden de aquel sistema, lo cual deja en muy mal lugar a los encargados de la pastoral vocacional de las últimas décadas, pues aquel sistema de reclutamiento terminó hace más de 50 años. Volvamos a la pregunta formulada de otro modo: ¿sale a cuenta ser seminarista o religioso? En términos generales, podemos decir que sí, especialmente si contamos con comunidades religiosas económicamente potentes o con sacerdotes que pueden habitar casas parroquiales decentemente arregladitas y cuyos suministros van a cargo de la parroquia. No tanto cuando las comunidades carecen de recursos o las casas parroquiales son una ruina.  Recuerdo una propaganda del día del seminario de hace una docena larga de años que generó cierta polémica porque utilizaba como uno de los argumentos: “te prometo un trabajo fijo”.

 A ver, trabajo hay, y más oferta de empleo que demanda, eso es cierto. Pero si pasamos al aspecto retributivo tan a cuenta no sale. Después de 6 años de estudios superiores difícilmente se hallará una profesión peor remunerada materialmente. Recuerdo una propaganda más acertada de los seminarios norteamericanos que decía: “el trabajo es duro, pero la recompensa es eterna.” Hombre, si nos ponemos sub specie aeternitatis las cosas cambian.

Pero vayamos a nuestra vida en el tiempo con un ejemplo práctico. Advierto, como en las películas, que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Pero es obvio que, como en las películas, esto está basado en hechos reales. Imaginemos alguien que entra en un seminario o en un aspirantado religioso hace treinta y cuatro años. Alguien normalito, adulto, no un jovencito imberbe que no ha trabajado un solo día, sino alguien que tenía ya desde muchos años atrás eso que se llama un “trabajo fijo”. No hablamos de un ejecutivo ni de un directivo, sino de un simple administrativo con dilatada experiencia laboral. Pues bien, esa imaginaria persona percibía en octubre de 1991 un salario bruto mensual de 181.000 pesetas; una vez deducidas las cotizaciones sociales y la retención de impuesto, esto se quedaba en un salario líquido de 134.000 pesetas. Convirtamos esa suma a euros y nos salen, si no me equivoco, 805 euros. Supongamos que esta vocación va adelante, se ordena sacerdote, percibe el salario mínimo (que es lo corriente en la retribución de los presbíteros) y en el año 2025 se jubila. Percibirá entonces una pensión mensual que asciende a la generosa suma de 874 euros. O sea que después de 34 años aquel salario líquido se ha convertido en una pensión un 8,57% superior. No está mal, a no ser que tengamos en cuenta que la inflación acumulada entre aquel octubre y este enero es aproximadamente de un 145%.  Hombre, entonces muy a cuenta no sale. Recuerdo lo que decía un profesor universitario de historia hablando de vocaciones, que él solucionaba rápido el problema, simplemente  “se le dobla el sueldo a los curas y se les pone coche de empresa”. Por supuesto, para financiarlo pensaba, como tantos, en una televisión propiedad de la Iglesia que lleva quince años perdiendo dinero. Que no, profesor, dedíquese a la historia, que no salen las cuentas suficientemente. Que no, joven vocacionado, que si se trata de lo material no sale a cuenta.


martes, 2 de diciembre de 2025

En el origen: la Orden "in mani dei catalani"

 

“O Dio, la Chiesa romana in mani dei catalani!” es la exclamación, atribuida por algunos al cardenal Bembo, por otros a algún Colonna y, en definitiva, a la generalidad de los romanos con ocasión de los pontificados de Calixto III y Alejandro VI, frase que, dicho sea de paso, le sienta como un tiro a buena parte de la actual sociedad valenciana que ni por asomo (ni siquiera en el terreno linguïstico) quiere identificación alguna con Cataluña y frase que suena a música celestial para la otra parte catalanófila.

Hay tradicionalmente un sector de catalanes, agrupados en la entidad Institut Nova Història,  que reivindica atrevidamente como propios personajes y logros, algunos de ellos de una forma tan extrema y con una metodología tan chusca que provocan la chanza de la gente medianamente ilustrada.



Esto viene de lejos. A finales del siglo XIX se publicó una breve biografía del mínimo Jacinto Coma, un personaje poco conocido, admirado por Balmes, buen predicador y fallecido en su localidad natal (Manresa) en 1864. El biógrafo manifestaba también de pasada en estas breves páginas su intención de seguir investigando en relación a una pretendida catalanidad de la familia de San Francisco de Paula; lo fundamentaba en la semejanza italianizada entre el apellido de San Francisco (Martolilla) y el nombre de una conocida localidad barcelonesa (Martorell). No parece que llegara a culminar tal indagación histórica, aunque en cierta ocasión, comentando este asunto con las mínimas de Valls, me recordaron con buen humor que en su comarca había un Santuario llamado de la Fontcalda, de forma que sugerían que podrían buscarse allí los orígenes maternos de San Francisco. Pues nada, adelante, Jaume Martorell y Vienna de Fontcalda.

Hasta aquí el lector estará ya reclamando un poco de seriedad. Voy a dársela. Recurriré para ello a Odile Krakovitch, una estudiosa que procede del campo de la Archivística y que se doctoró en Letras con una tesis sobre la Censura teatral en el siglo XIX, alguien de quien se podrán discutir ciertas apreciaciones (hay gente dispuesta siempre a discutirlo todo), pero a la que en ningún modo se la podrá calificar de poco documentada. Para los mínimos mínimamente ilustrados Krakovitch no resulta una desconocida, ya que, entre los numerosos temas a los que ha prestado su atención indagadora, se encuentra la historia de los conventos mínimos parisinos; no sólo eso, también se ocupó hace años de la figura del ermitaño Bernardo Boyl. Pues bien, vayamos a un artículo escrito en 1979 y publicado en 1981 en la revista Paris et Ile-de-France (donde se recogen las Memorias de las sociedades históricas y arqueológicas de la zona) sobre el convento mínimo de la Place Royale de París, un artículo tan largo que es prácticamente un libro (171 páginas), un estudio en el que este convento, hoy completamente desaparecido, es descrito detalladamente a partir del manejo de una documentación ingente. Nos habla en él exhaustivamente de cada espacio, cada habitáculo, cada rincón conventual.  En un momento determinado casi al final describe la existencia en l’arrière cuisine, un espacio de 30 metros cuadrados, de un recipiente en el cual los mínimos de Place Royale almacenaban el aceite:


Transcribo para quien no quiera abrir la imagen en otra ventana y leer directamente:

“(grand coffre en ) bois, garni de plomb, où les religieux versaient l’huile qu’ils étaient obligés par leur règle de consommer; toutes les autres graisses, on s’en souvient, leur avaient été interdites par leur fondateur catalan, habitué à ce produit.”

Et voilà, ahí queda eso. Vinga, Victor Cucurull, que ja en tens un altre per afegir a la llista...

martes, 21 de octubre de 2025

La última carta acuciante de Padre Angelats

Historia magistra vitae, dicen. La última carta del mínimo Padre Angelats se conserva en Roma, en el Archivo Generalicio de la Orden. No sabemos si es realmente la última; lo es en el estado actual de nuestros conocimientos. Está fechada en agosto de 1936 en Barcelona. Las cosas no pintaban bien desde hacía meses. A principios de abril el mismo Padre Angelats había escrito al Corrector General Giuseppe Di Lauro, haciendo la siguiente afirmación:

“Per ora stiamo tutti bene e non ci ha successo niente, ma ogni giorni si cammina piú avanti verso ad una rivoluzione comunista...”.

Apenas doce días después volvía a escribir al General manifestándole los problemas económicos que la Comunidad de Barcelona atravesaba y que desde Roma no comprendían (creyendo ilusamente que no faltarían bienhechores)  y decía abiertamente:

“Oggi la massoneria va alla radice, e non é possibile una reazione se non viene dal Cielo. La massoneria ha riuscito ad impossessarsi di tutti i mezzi, di tutte le chiavi, di tutte le forse della nazione, e cosí andiamo di male in peggio ogni giorno.”

Nueva carta en el mes de mayo:

“Umanamente parlando possiamo dire che i moti attuali, o meglio  il andamento attuali non passaranno per un pezzo lungo ma piutosto si aggravaranno, peggioraranno fra pocco, come tutti i giorni lo stiamo vedendo e toccando. Loro non possono sapere nulla della gravità della situazione e condizioni di Spagna. (...) Tutte le nostre suore mi scrivono cative notizie.”

La última desesperada carta va dirigida no al Corrector General, sino al Procurador General Padre Tagliaferro. La transcribimos íntegramente y exactamente, tal cual, no modificamos ni la ortografía:

“Charitas.

Rmo. Padre Giacomo Tagliaferro

Rmo. P.Procuratore Generale,

Tre volte le ho scritto dandole le pocche notizie nostre che mi ha stato possibile.

Stiamo ancora sani e salvi, ma senza documenti e dispersi nelle case dei nostri amici. Vogliamo partire per Genova perche siamo sempre in grande pericolo di vita, ma non possiamo riuscire ad ottenere il dovuto passaporto. Veda Lei ad ogni costo di mandarci per mezzo consolare un autorevole documento di qualche ditta chiadendoci per scopi di affari comerciali o industriali. Meglio sarebbe che Lei venisse qui personalmente portandoci i detti documenti o altri più efficaci. Venga vestito di borghese.

Attendiamo con ogni premura, per carità. Saluti al Rvmo. P. ed a tutti di Comunità. Me creda suo devomo. confrat. in C.J.

Giovanni Angelats

Barcelona 22 agosto 1936.

Calle Sagristans, 10 pral. Non mi scriva che a mezzo del Consule solamente.”

Desde Italia o no se apreció suficientemente la desesperación o no se pudo o no se supo hacer nada. Al cabo de un mes el Padre Romero fue detenido y asesinado. Los Padres Angelats y Anguera fueron a parar con sus huesos a la tristemente famosa, por sanguinaria, cheka de San Elías, donde estaban a finales de octubre de 1936. Después nada. Nunca más se supo de ellos.



miércoles, 30 de julio de 2025

Un nuevo bodrio sobre San Francisco de Paula

 


El título es lo mejor del libro: "San Francesco – Il Santo dei Miracoli e della Semplicità Infinita". El autor escribe, no sé si para entretenerse o para sacarse unas perrillas, vidas de santos. No sé en los demás, pero con San Francisco de Paula no ha estado demasiado acertado. El libro es ya formalmente una porquería: impreso por Amazon Italia, sin paginar, con un  tamaño de letra que parece ad usum caecucentium, con los párrafos sin justificar, etc.

El mensaje puede parecer piadoso y edificante. Algunos pasajes nos hablan de las virtudes del Santo y de sus milagros. Pero cuando baja al terreno concreto la simplicidad infinita de San Francisco choca con la culpable (estamos en 2025 y para algunas cosas basta la wikipedia) ignorancia del autor. Pondré tres ejemplos:

“La regola di vita stabilita da Francesco fu approvata da Papa Eugenio IV nel 1446...” Tal vez San Francisco tuvo episodios de amnesia y, no recordando que tenía la Regla aprobada, siguió pidiendo su aprobación y recibiendo negativas hasta 1493.

“Uno dei momenti più significativi fu la sua amicizia con il re Francesco I di Francia che lo accolse con grande rispetto e ammirazione...” Una pena que Francisco I no empezara a reinar hasta 1515, pero nada impide creer en las amistades de ultratumba.

“Uno dei miracoli più noti è quello della traversata dello stretto di Messina su una piccola barca fatta di legno e senza remi...” Ya se ve qué milagro portentoso: atravesar el estrecho de Messina hacia 1470 en una barquita hecha de... ¡madera! (y no de acero como el Titanic o de fibra de carbono como los modernos catamaranes).

En fin, si tiene usted 10,95 €, más vale (le saldrá más rentable) que con estos calores se tome un cubata...


viernes, 23 de mayo de 2025

Cuando yo sea General...

 Tengo bien pensado lo que haré  cuando yo sea Corrector General de los Mínimos. Es verdad que, siendo realistas, las posibilidades son pocas. Del centenar de Generales que hemos tenido los Mínimos a lo largo de los siglos, sólo 15 fueron españoles. De ellos, 3 fueron consagrados Obispos (Pedraza, Gasch, Estela) y 1 figuró en propuestas para un obispado de América, pero murió antes (Mena); uno murió en olor de santidad (el humilde Villamayor), otro fue depuesto por no ceder a presiones cardenalicias (Muñoz de Espinosa) y otro tuvo la valentía de enfrentarse a los mínimos franceses defendiendo el voto de vida cuaresmal contra quienes abiertamente lo contravenían (Segura). El último fue el político y académico Padre Humarán en 1829, es decir, hace ya casi 200 años.  Si bien en el antiguo régimen se establecía que uno de los Colegas Generales fuera de nación española, otro italiano y otro francés (y así fue desde 1523 hasta finales del siglo XVIII), desaparecida con la modernidad esta previsión, en los últimos siglos y ya en tiempos recentísimos sólo 3 Colegas Generales han sido españoles; 2 de ellos murieron en el cargo, al pie del cañón (F.Rodríguez y J.Mediavilla), mientras que el tercero fue designado precisamente para substituir a uno de estos fallecidos (V.García). Uno acaba deduciendo que ser Colega General no es demasiado saludable para los españoles, o te mata o te entontece.  Como se ve, en la Orden los españoles pintamos más bien poco. A ello hay que añadir la idea subyacente en la mentalidad de la mayoría de los mínimos italianos: “los españoles son tontos”, lo cual, lejos de ser un prejuicio, parece demostrarse cotidianamente. Y no es que, como contaban los teóricos criminalistas del etiquetamiento (labelling), a fuerza de ser tenidos repetidamente como tales, acaben convencidos de serlo. No, para la mayoría el catetismo es una opción deliberada.



Uno de los pocos que se rebelaban contra esta irrelevancia, era el Padre J.A., quien, de carácter más bien tímido, de cuando en cuando soltaba el genio y, recordando que era el único que tenía dos carreras (teología y pedagogía), calificaba a los demás de estúpidos (él podía permitírselo) cuando hacían cosas estúpidas. Recuerdo que a veces, cuando le mostraba, en mis primeros tiempos de postulantado, mi estupefacción ante ciertas actitudes de los mínimos españoles, lo atribuía al “complejo de inferioridad” padecido no ya frente a mínimos italianos, sino frente al mundo en general. Lo dicho, en orden a la elección, mis posibilidades son pocas, no sólo por carencia de inteligencia y capacidad, sino también por faltarme el resto de características que nuestras normas exigen a quien sea elegido para el cargo (por ejemplo, probado buen espíritu religioso). Pero como este es un blog de sarcástica seriedad, nada me impide esbozar un programa de gobierno.

Primero, tomaré ejemplo del Papa Francisco. Si él decidió vivir en Santa Marta y no en el Palacio Apostólico, nada le impide al Corrector General de la Orden de los Mínimos trasladarse a vivir donde le dé la real gana. Queden en Roma el Procurador General, el Archivero, el Ecónomo, el Postulador (este sí tiene que tener por norma en la Urbe la residencia habitual), cuando yo sea General evitaré Roma, ya que tengo de la ciudad no mejor opinión de la que expresaba Padre Boyl en una de sus cartas a Cisneros. Alguien dirá que la Roma actual es muy diferente a la del Papa Borja de finales del siglo XV; eso es verdad, el Vaticano de ahora es, con mucho, mucho peor. Porque a finales del siglo XV un cierto respeto por el Derecho canónico existía y, por ejemplo, la consagración episcopal confería a quien la recibía una cierta autoridad espiritual, doctrinal y gubernativa. Hoy después de la sinodalidad del Papa Francisco, no existe ningún derecho de los fieles a respetar (ni siquiera el derecho a la legítima defensa). Por otra parte, existen “superapóstolas” como Prefecta y Secretaria del dicasterio de Vida Consagrada, llamadas al discernimiento exclusivo de los carismas y vocaciones de especial consagración; ahora mismo un obispo, por muy sucesor de los Apóstoles que sea y por mucha imposición de manos que haya recibido, no puede autorizar un nuevo instituto de vida consagrada en su diócesis, sino que eso depende exclusivamente del dicasterio. Ya no digamos cuando hay alguna denuncia, donde intervienen con todo menos con transparencia y confianza. Así nos va y allí se las apañe el pobre Vicario Procurador General de la Orden, pobrecito, de verdad que le compadezco.

Yo, cuando sea General, me estableceré en algún conventico de la península sorrentina, desde donde podré “dirigir” (es un decir) la Orden tranquilamente, que para eso están los modernos medios de comunicación (hoy día basta un celular). Como a mi edad un cierto reumatismo empieza a aquejarme, es muy probable que cuando sea General me vea “impedido” para Visitar canónicamente la Orden en persona, así que nombraré un Visitador Delegado tal como prevé nuestra normativa, un Visitador con amplísima potestad. Estoy pensando en un religioso de la provincia napolitana que ya de novicio pensaba ser Cardenal. No está en manos del General de los Mínimos otorgar la púrpura, así que tendrá que conformarse con ser Visitador General, creo que estará contento de serlo, de recorrer el mundo con autoridad generalicia, con autoridad (esa tan utilizada en al anterior pontificado) de ordeno y mando, y ¡viva San Francisco de Paula!. Aquí paz y después gloria, donde haya problemas que los resuelva como le salga de las narices, y donde no los haya, que los genere. Religiosos descontentos los va a haber siempre, los va a haber igualmente, así que, si no les gustan las decisiones que tome, que recurran a Roma, que así se entretienen en el Dicasterio, con justicia o sin ella. Por mi parte, con otorgar al Visitador los poderes pertinentes y con ordenar al Ecónomo General que le proporcione una tarjeta business (de débito, tampoco hay que exagerar), ahí me las den todas. Por otra parte, yo soy de gastar poco. Como cuando sea General me voy a dedicar a rezar, a dar misa o a participar en procesiones locales (¡viva San Francisco de Paula!), tampoco voy a gastar mucho. Por no tener, no me hará falta tener ni un automóvil. Recordando la humilitas Redemptoris y considerando el clima suave de la costa sorrentina, me bastaría con una Puch (trucada, eso sí) para moverme por los alrededores.


 

Esta carencia de medios de transporte y la afección reumática me impedirán por ejemplo tener que recibir profesiones de falsas vocaciones (que se apañen, bajo su reponsabilidad, los Provinciales o los Delegados) o tener que acudir a los festejos del 4 de mayo en Paula. Lo primero es librarse de un buen cargo de conciencia cuando alguien te está tomando el pelo miserablemente (cuando venga el problema gordo, que vendrá, me bastará pensar que yo, como General, no lo recibí a la profesión).  Para lo segundo, hay que valer, hay que proceder de la zona, no todos servimos para gastar los primeros veinte minutos de una homilía en Paula saludando autoridades.



Cuando yo sea General, no escribiré cartas de Adviento ni de Cuaresma, esas que nadie lee. Al contrario, cuando yo sea General, me abriré un perfil en X y allí escribiré breves chorradas generalicias (si breve, no tan malo, dicen). Y si mi sintaxis es deplorable, se notará menos.



Cuando yo sea General, pondré a todos los doctores de la Orden (las laureas no son  para adornar paredes) a trabajar en la formación de vocaciones, para que se acabe de una vez el “profesa y haz lo que quieras”. Formación y selección y trabaju duru para salir de la pobreza vocacional socializada.



Cuando yo sea General, no nombraré Delegado para la Tercera Orden, ya que es un cargo absolutamente innecesario. Lo que hay que hacer con los terciarios es ponerse a su disposición, hablarles poco y escucharles mucho.

Cuando yo sea General, si tengo que viajar, con reumatismo o sin él, será sólo atendiendo invitaciones de las Monjas Mínimas, a las que no se les puede negar nada. A ellas, se les puede aplicar, mutatis mutandis (y poca mutación), lo que mossén Ballarín escribía hace más de sesenta años respecto a las Carmelitas Descalzas en las páginas finales de su “Les Benaurances. Santa Teresina”, y aquí me pongo compuesto, aquí aparco el humor, la ironía, aquí me limito a asentir casi de rodillas:

“ Sé, des de dins, com viuen aquelles filles d’Àvila. És esborronador. Ja no són la pobresa franciscana amb alzines amables d’Umbria, són la pelada, implacable, desmesurada pobresa castellana. No són la pobresa de la muntanya de les benaurances, són la pobresa de l’hort de les oliveres...Sota l’hàbit més bell que pugui dur una dona, sota les misèries de les filles de la terra, les monges fan olor de primer dia. No les mitifico. Aquella alegria de les cares, pàl·lides de dejunis, no l’he trobada enlloc més...Aquelles bones dones s’agafen la vida de monja per la banda que crema...Gairebé quinze mil dones arreu del món van així. Déu meu. Que els concilis no les toquin, que els visitadors no les canvïin, que els frares i capellans no les destorbin. No les toqueu, no les toqueu de com són. Són la més bella cosa de l’Església. No les toqueu, per l’amor de Déu. Vivim d’elles.”

(No traduzco, las palabras son tan vivas que cualquier traducción las desmerece, es una falta de respeto; quien no entienda, que aplique el traductor de Google si quiere).

Lo dicho, Padre S., prepárame una stanzetta generalicia de cara al mar para el 2030 (o antes, una stanzetta para el último mono si cerramos aquí, como es probabilísimo que suceda). Y vuela, vuela, paloma...



miércoles, 14 de mayo de 2025

León XIV: la Vida te da sorpresas

 Ya tenemos Papa. Y todo el mundo ha extremado la prudencia a la hora de juzgar la elección efectuada por los señores cardenales. El movimiento de una conocida web conservadora para evitar esta elección concreta no salió bien (se llama esto vender la piel del oso antes de cazarlo). Y muchos de los que se mueven con amplio público en las redes han saludado positivamente la elección, entre ellos declarados conservadores que “temían” otros candidatos peores.


También es curioso ver cómo el obispo Strickland, a quien la fumata blanca pilló de invitado en un canal de Youtube, aguanta admirablemente el tipo y, aunque deja ir una velada crítica al nombramiento de obispos desde el Dicasterio correspondiente, no suelta, como probablemente haríamos usted y yo, un recordatorio tal como “le conozco bien, porque este tío es quien firmó mi remoción de la diócesis de Tyler”.



Las expectativas que puedan provenir de su biografía no parecerían demasiado alentadoras. Para una visión tradicional superficial, Prevost sería una síntesis de lo peor de la Iglesia norteamericana (woke, dem, antiTrump) y de lo peor de la Iglesia sudamericana (teología de la liberación). De continuar en la misma línea, tan cercana al Papa Francisco, lo lógico sería esperar que el declive numérico y cualitativo de la Iglesia católica no se frene sino que se acentúe. En sus primeras palabras ha hablado de sinodalidad, de diálogo y de misión. Habrá que esperar para ver cuál es la palabra que privilegie en su acción. Si da prioridad a la sinodalidad, que sólo ha provocado división ad intra e indiferencia ad extra, no iremos bien, aunque tampoco hay que exagerar los temores horripilantes que manifestó el cardenal Zen. La sinodalidad es simplemente un entretenimiento; su pretendida esencialidad eclesial no se conjuga bien con 1990 años de vida de la Iglesia durante los cuales no necesitó calificarse de sinodal. Si León XIV acentúa el diálogo asimétrico (el mundo escucha poco y habla mucho), tendremos la bendición  de la agenda 2045 (este es un Papa joven, así que este puede ser un pontificado realmente largo); sí, ya sé que los verificadores oficiales niegan acérrima y unánimente la existencia de tal Agenda, lo cual supone, en mi opinión, una razón clara para no dudar de su realidad. Si el Papa León XIV se toma en serio la misión, el envío de ir al mundo entero, bautizar, hacer discípulos y transmitir el evangelio, tendrá que echarle valentía. La sinodalidad es fácil, inútil y entretenida sí, pero fácil. El diálogo, salvo que sea un diálogo evangelizador y no un mero cambio de impresiones, es pura diplomacia posibilista. Pero la misión hoy es seguimiento martirial, parresía temeraria, combate con el espíritu del mundo, a tiempo y a destiempo.

Personalmente estoy esperanzado. Si un intelectual ratzingeriano puro y duro como Gotti Tedeschi, no sólo se muestra esperanzado con los primeros signos de León XIV, sino que incluso cuenta que descorchó una botella de champan, ¿quién soy yo para tener una visión negativa?

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, decía la canción. Y nuestra fe nos dice que es así. La Vida (el que es Camino, Verdad y Vida) puede siempre sorprendernos. También ahora.