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miércoles, 13 de mayo de 2026

Para el que ama a Dios todo es posible (salvo lo imposible)

 “Todo es posible para el que ama a Dios”. ¿Cuántas veces hemos oído, escuchado, predicado, repetido esta frase como palabras literales de San Francisco de Paula? Probablemente muchas. ¿Cuándo pronunció San Francisco de Paula esta frase, según la documentación que ha llegado hasta nosotros? Respuesta: NUNCA. ¿Cómo es entonces que se ha difundido tan generalizadamente esta frase? No tengo ni puñetera idea. Alguien debió atribuirla al Santo, gustó, se repitió, entró en el terreno de lo notorio, a pesar de carecer de toda base, a pesar de ser dogmáticamente un disparate, a pesar de requerir, para evitar el desatino, una interpretación que la diluya hasta desvencijarla.

“Para Dios nada hay imposible” (Lc 1,37).  La omnipotencia es un atributo divino y exclusivamente divino. A ninguna criatura, ni siquiera a María, la Madre de Dios, por mucho que haya amado a Dios, le es posible todo. No, ni siquiera María es omnipotente. Mucho menos lo fue, mucho menos lo es San Francisco de Paula.

En la Escritura podemos hallar una frase que suena aproximadamente parecida: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta (o fortalece)” (Flp 4,13). Pero, si examinamos el contexto, nos damos cuenta que San Pablo no pretende más que decir que el Señor le da fuerzas para afrontar cualquier tribulación, cualquier circunstancia por la que pase, sea positiva o negativa.

¿Qué es lo más parecido que podemos encontrar en San Francisco de Paula? Tal vez aquello de que “A quien sirve fielmente a Dios y observa sus mandamientos, incluso las hierbas le manifiestan su poder”. Una proposición perfectamente católica y que queda muy lejos del “todo es posible”.

Si queremos recalcar la actividad taumatúrgica de San Francisco, su notabilísimo don de milagros, mantengámonos en lo que la historia nos ha transmitido. Tenemos suficiente con ello.

No se nos ha transmitido que lo pudiera todo. Pero sí su milagroso dominio sobre los elementos. Hoy les traigo un grabado simpático, uno que nos transmite con ejemplos concretos cómo San Francisco de Paula, quien sin duda amaba a Dios, dominaba los cuatro elementos: el fuego (lo tomaba en sus manos, reparó el horno encendido),  el agua (atravesando el mar), la tierra (deteniendo las rocas que caían), el aire (levitando en la oración).



 

sábado, 7 de marzo de 2020

Santuario de Paula: una de cal y otra de arena

Errores y aciertos. Porque el derecho de opinión lo tenemos, mal que les pese a algunos. Y porque o Paula la sentimos como la casa matriz de todos o nos limitamos cada uno a nuestra presencia territorial importándonos un pito dónde empezó todo.  El canal de youtube del Santuario de Paula arroja al final saldo positivo y ya hace tiempo que desde este mismo blog lo recomendamos. Sin embargo, los últimos videos que han subido...¿Qué quieren que les diga? Un contraste de una discutible propaganda y de un innegable acierto.
Vamos primero por lo positivo. Hay que agradecer que hayan subido las dos catequesis del Padre Bormolini sobre la proponiblidad actual de la penitencia. Un diez para el Santuario por haber invitado a este bien documentado especialista a hablar sobre un tema no fácil en la actualidad. Seamos claros: por una vez se ha preferido la profundidad a la apariencia. Valen más diez minutos de Padre Guidalberto que veinte minutos de sandeces (por muy eminentísimamente cardenalicias que estas sean). Complimenti, pues.
Vamos por lo discutible. Si se puede visitar la supuesta celda del Santo, estupendo… Hay que difundirlo y hay que dar oportunidad para que, en favor de la devoción popular, esto sea así y si pudiera ser todo un mes, mejor que quince días. Pero que se quiera hacer la propaganda con una representación teatral confusa es controvertible. Al parecer, han querido representar la resurrección operada por San Francisco de Paula en relación a su sobrino, un hijo de Brígida que ésta quería impedir que se hiciese religioso. Pasemos por alto que, para algunos, Brígida era la hermana menor y que, probablemente, entre tío y sobrino habría más diferencia de edad que la que aquí se ofrece. En principio, lo más probable es que, si estaban ya por bajar al difunto a la fosa, el muchacho estuviese amortajado, no simplemente cubierto con un taparrabos. Además, San Francisco se lo lleva a su celda, no lo pone sobre un altar (!). Delante del cadáver, se ha supuesto que San Francisco oró hasta conseguir la resurrección, no que se pusiera a “dormir” sobre él. Añadámosle el extraño color del cíngulo y lo que le hacen decir a la voz en off (ya se nota que San Francisco era iletrado: habla un latín que desconoce que “ad” es una preposición de acusativo). La espiritualidad siempre es conveniente. No lo es el meterse en camisa de once varas. Por favor, hermanos, más Guidalbertos y menos shows!

sábado, 25 de noviembre de 2017

Otro desconocido (y van...)


Los mínimos nunca hemos sido muchos (y menos en el siglo XIX), pero hemos tenido de todo. Hasta un sindonólogo, un personaje bastante desconocido incluso dentro de la Orden. Y, sin embargo, su obra no es preterible, sino que ha sido calificada como un "testo a torto misconosciuto". No sabemos cuánto tardó el Padre Lazzaro Giuseppe Piano en escribir sus "Comentarii sopra la Ss. Sindone" (probablemente su interés comenzó en 1822, cuando asistió a una ostensión en la que pudo venerar y examinar de cerca la Sábana Santa, por lo que no sería de extrañar que los dos volúmenes de su única obra conocida los redactara a lo largo de más de 10 años). Texto olvidado ciertamente, aunque hoy, digitalizado por Google books es fácilmente descargable y, para quien quiera papel, está comercializado en print-on-demand. 

jueves, 4 de agosto de 2016

Olor de santidad



Joris-Karl Huysmans, en su En Route, pone en labios del oblato Bruno discurseando con Durtal sobre los olores que exhalan los santos estas palabras: "Quand saint François de Paule et Venturini de Bergame offrent le Sacrifice, ils embaument". Bueno, nada diremos de Venturino de Bérgamo, sobre si se ahorraba o no el incienso cuando celebraba, pero la afirmación sobre San Francisco de Paula ofreciendo el sacrificio resulta impropia. Aunque podría forzarse una interpretación intencional, en el contexto se entiende que quien ofrece el Sacrificio (de la misa) es el sacerdote, condición de la que San Francisco de Paula carecía. A Huysmans le hubiese bastado leer a su contemporáneo Dabert para enterarse que, independientemente de si participaba o no en la santa misa, “il imprègne (l'habit) pendant le travail d'une sueur abondante, et cet habit exhale une odeur agréable comme le parfum des fleurs”. Es verdad que aquí hay ya un cierto tratamiento hagiográfico típico, pero tiene un lejano sustento en una de las declaraciones del proceso tramitado en Cosenza para su canonización; allí el testigo Francesco de Florio depone que “et odorava la persona sua ad modo di musco”. Un olor, pues, silvestre, no necesariamente floral, pero tampoco forzosamente desagradable, más si tenemos en cuenta que en la época el baño distaba mucho de ser una práctica habitual.

viernes, 6 de mayo de 2016

San Francisco de Paula en Rap y en Pop

Dos ejemplos de tantos intentos de musicar modernamente el acontecimiento del Santo de los mínimos.
De una parte, un rap (sólo sonido) con una letra muy currada en una grabación sencilla de un fraile mínimo; una humilde, pero valiosa aportación, que suponemos que fray Alfonso coloca dentro de su pastoral juvenil en cuanto tiene ocasión.
De otra, una canción pop con su videoclip, en plan más profesional. "Niente male", con el plus añadido de que el escenario es el convento de Paula y el espectador puede acceder vía clip a algún rincón que hoy por hoy sigue formando parte de la clausura.
Disfrútenlos.





jueves, 14 de enero de 2016

Sexto centenario de San Francisco de Paula: un mensaje papal


El Papa Francisco ha dirigido un Mensaje a la Provincia mínima de Nuestra Señora de la Stella con ocasión del 6º Centenario del nacimiento de San Francisco de Paula. Ciertamente, causa estupefacción que el mensaje vaya dirigido sólo a una parte de la Orden (?)  y, si hacemos caso a ciertas fuentes, que se presente como emitido casi motu proprio (!).  Además, aunque recogida la noticia por agencias solventes, no deja de ser sorprendente que no haya visto luz pública ni en la página oficial de la Orden, ni siquiera a día de hoy en la página de la Provincia destinataria. El texto ha sido publicado, sin embargo, en la página de la Consulta Generale di Pastorale Giovanile Minima, que con tanta dedicación  y acierto cuida el incansable Padre Cozzolino (aquí les ofrecemos una traducción oficiosa al español).
En fin, dejando aparte las circunstancias, ciertamente sorprendentes, que han rodeado la emisión de este mensaje, y teniendo en cuenta que alguna admonición puede tomarse como dirigida a toda la Orden y a los devotos del Santo (otras, en cambio, como la opción por los pobres, parece ser, si nos atenemos al texto, exhortación sólo destinada a la Provincia de la Stella y a los devotos concernidos por la misma), vamos a comentar ciertos aspectos del mensaje que lo merecen. 
No hace mucho un publicista católico americano señalaba la tendencia del Papa Francisco a utilizar más el machete retórico que el escalpelo analítico. Nada diremos respecto a sus convincentes exhortaciones magistrales relativas a la misericordia divina, a la fuerza de la caridad, a la acogida del hermano o a la conversión del corazón. Ni siquiera cuestionaremos que el franciscanismo sea la base de la espiritualidad de nuestro Fundador, aunque, en rigor, los mínimos no deberíamos ser presentados como unos menores con ciertos complementos ascéticos. Sin embargo, sí que hay que advertir que en el aspecto histórico el asesoramiento dado al Papa ha sido un tanto zafio. Dejemos estar, si se quiere, la dudosísima tradición de que Sixto IV ofreciera la ordenación sacerdotal a Francisco. Pasemos por alto también lo sospechoso que resulta, por tardío, el "episodio" milagroso de la moneda partida de la que brota sangre.  Hagamos como que no nos hemos percatado de la  presentación ingenua de Francisco como un pacificador que exhorta al soberano napolitano Ferrante de Aragón a "desistir de las guerras y promover la paz" (Francisco siempre quiso la paz, pero entre los príncipes cristianos, y, si escribió a Ferrante que dejara sus guerras en el norte, fue para que se ocupase de defender el sur del peligro turco). Ahora bien, ¿puede disculparse sin más el error de bulto de escribir que Luis XI requirió la presencia de San Francisco de Paula en París (!!!!)?
Escribe el Papa que Dios no teme entrar en la frágil historia humana para transformarla en historia de salvación. Esperemos que el sexto centenario de San Francisco de Paula no nos conduzca misericordiosamente a transformar la siempre vulnerable orientación crítica del saber histórico en un vulgar cuento fabulado. 

martes, 18 de agosto de 2015

El cómputo de los milagros


No han faltado en la Orden de los Mínimos frailes que cultivaran y enseñaran matemáticas. Algunos, la mayoría del siglo XVII, eran eruditos en otras muchos saberes, por ejemplo los Padres Mersenne, Niceron o Maignan. Otros, en la misma época, hicieron una labor especialmente divulgadora y didáctica, como el Padre Capdeville. Ya en el siglo XVIII hay que mencionar las obras del Padre Bonomo. Sin embargo, ninguno de ellos, por lo que publicaron, parece haber sido capaz, a pesar de su competencia científica, de calcular el número exacto de los milagros obrados por su fundador San Francisco de Paula.

¿Innumerables? Tal vez ahora, pero no a mitad del siglo XVIII. Los “sabios todos” del siglo XVIII, carentes del actual instrumental computacional, supieron, sin embargo, calcular ese número:

2.391.280


¿No me creen? Vean el libro de poesía que el prolífico, a veces irreverente y a menudo gracioso Don Gómez Arias (que se autoproclamaba Maestro de filosofía, Bachiller en Medicina, Profesor de Matemáticas y Buenas Letras, amén de Astrólogo) dedicó a nuestro Santo (El clarín armónico de las glorias y milagros del mínimo máximo thaumaturgo S. Francisco dePaula), busquen la nota al pie de la página 113 y no sean incrédulos, sino creyentes.